22 de Junio de 2026
![]() | Lic. Víctor Murguía Velasco Contrapunto |
| | 22 Jun 2026 - 11:26hrs
El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha dejado la víbora chillando al escribir en su libro de memorias —aparecerá en julio— que López Obrador está preocupado por lo que pudiera revelar El Mayo Zambada.
Y sí, no es para menos. La expansión a niveles de poder nunca antes alcanzados por parte de los jefes de los cárteles no habría podido darse sin la complicidad de políticos y de quienes tienen a su cargo la seguridad en los estados y en el país.
¿Por cierto, qué tanto sabrán de políticos, funcionarios y comandantes policiacos los que, a sangre y fuego, sometieron y someten a miles de veracruzanos?
Partamos de esta base: nadie puede tener más poder que el Estado. Por más que un cártel acumule recursos, no puede compararse a la disposición de dinero, policías, militares y organización con las que cuenta un gobierno, sobre todo en países como México.
Si un grupo delincuencial crece es porque se lo permiten factores de los gobiernos municipales, estatales o federal. Los líderes de los cárteles basan gran parte de su fuerza en el respaldo —logrado por extorsiones o por carretadas de dinero— de alcaldes, comandantes municipales, fiscales, jefes policiacos estatales, gobernadores, mandos militares y de policías federales, y posiblemente hasta de algunos que han sido presidentes.
Así fue en el pasado y así es ahora. ¿Qué tanto y cuántos funcionarios del gobierno de López Obrador estuvieron involucrados con la delincuencia organizada? El exembajador Salazar dice que el expresidente está preocupado por lo dicho por El Mayo Zambada, de acuerdo con lo confiado por un empresario cercano a AMLO.
El Mayo se dedicó al narcotráfico durante más de medio siglo y unos 30 años estuvo en la cima. Sus contactos con funcionarios, políticos, militares y jefes policiacos debieron ser muchos. Su listado de relaciones debió ser muy extenso; de ahí que muchos aún tiemblen.
En Veracruz también debe ser extenso el número de quienes, siendo policías, comandantes, jefes navales y del Ejército, alcaldes, diputados, secretarios de despacho, fiscales y gobernadores, han sido seducidos o amedrentados para dar protección a los cárteles.
No pocos debieron suspirar profundamente, por alivio, cuando en Coahuila, en 2012, fue asesinado por marinos el Z-3, Heriberto Lazcano, jefe de Los Zetas, quien sembró el terror en amplias zonas del país, incluido Veracruz. ¿Qué no sabría El Lazca de funcionarios veracruzanos de esa época?
Todo lo relacionado con servidores públicos de Veracruz involucrados con Los Zetas también se lo llevó a la tumba Efraín Teodoro Torres, el Z-14, asesinado por un grupo contrario en 2007, en una balacera ocurrida en la ranchería Villarín, del municipio de Veracruz. El Z-14 fue quien estaba a cargo de las operaciones en todo el estado y sus relaciones con políticos fueron muy comentadas.
El llamado Comandante H durante varios años mandó en el sur de la entidad operando para Los Zetas. Traficó drogas, ordenó asesinatos y secuestros, y sangró con extorsiones. Su punto de operaciones estuvo en Coatzacoalcos, en donde se le veía conviviendo con empresarios y políticos. Está detenido y sentenciado a varias décadas de cárcel, pero lo que sabe no lo ha dicho o no fue divulgado; se ha quedado en las carpetas de investigación. ¿Cuánta gente del sur hizo negocios con el Comandante H?
El Bukanas, quien mandó a punta de balazos en la región montañosa de la zona de Orizaba y extendió sus dominios a una parte de Puebla, por fin fue detenido este año. ¿Cuánto sabe El Bukanas sobre jefes policiacos y militares, así como de políticos?
¿Y El 80, exfiscal y quien le operó al CJNG la zona sur de Veracruz, cuántos nombres recuerda de políticos, servidores públicos y empresarios con los que tuvo tratos?
Muchos, una gran cantidad de personajes veracruzanos, son los que, como dice el exembajador Ken Salazar de López Obrador, estarían muy preocupados si los excapos decidieran hablar.