14 de Agosto de 2026

La caña amarga de Los Tuxtlas, cuando el azúcar se vuelve sal para las heridas de Veracruz

Mtro. Carlos Miguel Acosta Bravo
Impronta

| | 14 Ago 2026 - 00:15hrs

Hay paradojas que duelen más que la lógica económica. En julio de 2026, Estados Unidos anunció que triplicaría la cuota de exportación de azúcar mexicana, de 180 mil toneladas a más de 550 mil, con posibilidad de escalar hasta 1.1 millones. Era la noticia que el sector azucarero mexicano esperaba desde hacía años. Un respiro, una oportunidad, un mercado garantizado. Pero apenas semanas después, el 4 de agosto, el Ingenio San Pedro —perteneciente al Grupo Porres y ubicado en Lerdo de Tejada, Veracruz— cerró definitivamente sus operaciones, dejando sin empleo a casi mil trabajadores y sin comprador a 7 mil productores de caña.


 


La ironía es brutal, México recupera su cuota de exportación justo cuando Veracruz pierde capacidad productiva. Es como si el mercado se abriera precisamente cuando las puertas se cierran.


 


El cierre del Ingenio San Pedro no es una cifra en un boletín de prensa, es el colapso de una región entera. Alrededor de 950 trabajadores sindicalizados y 140 empleados de confianza quedaron sin empleo. La gobernadora Rocío Nahle estimó que cerca de 5 mil familias resultarían afectadas directamente. Pero las organizaciones agrarias elevan la cifra, entre 23 mil y 40 mil personas cuyo sustento gira alrededor de la actividad cañera enfrentan un futuro incierto.


 


El problema no es solo el empleo perdido, es la caña sin molino. Alrededor de un millón de toneladas de caña que estaban destinadas al San Pedro para la próxima zafra ahora deberán ser enviadas a otros ingenios. Esto incrementará drásticamente los costos de flete, alterará los calendarios de entrega y saturará la capacidad de molienda disponible. Los costos de transporte se comerán el margen de ganancia de los productores, y algunos ingenios restantes podrían no tener capacidad para absorber todo el volumen.


 


Cuando un ingenio cierra en Veracruz, no solo cierra una fábrica, se colapsa una economía regional. Ángel R. Cabada, Saltabarranca, Tlacotalpan, Santiago Tuxtla y San Andrés Tuxtla enfrentarán una caída drástica en las ventas. La derrama económica del ingenio durante la época de zafra sostenía a pequeños comercios, restaurantes, talleres mecánicos, transportistas y proveedores de insumos.


 


La ecuación es simple, cuando el ingenio opera, hay empleo, hay ingresos y hay consumo. Cuando el ingenio cierra, el comercio local se contrae, los empleos informales desaparecen y la migración aumenta. Los jóvenes que no encuentran trabajo en la región empiezan a mirar hacia el norte, hacia Estados Unidos, como única alternativa.


 


 


Aquí está la contradicción que duele, Estados Unidos incrementó la cuota de exportación de azúcar mexicana de 180 mil toneladas a más de 550 mil toneladas para el ciclo 2026-2027, un aumento de 512%. La Secretaría de Economía confirmó un cupo total de 610,573.919 toneladas métricas valor crudo. Para Veracruz, principal productor de azúcar en México, esta oportunidad era crucial.


 


Sin embargo, el estado ha visto desaparecer siete ingenios en los últimos 50 años, reduciendo su capacidad de molienda y su competitividad.  El Ingenio San Pedro era la segunda factoría azucarera cerrada en Veracruz en 2026, después del Ingenio El Carmen, lo que reduce a 17 las factorías activas en el estado. Es como si el país tuviera un boleto ganador para la lotería, pero no tuviera con qué cobrarlo.


 


El Grupo Porres argumentó que "las condiciones del ingenio, de la región y de la industria azucarera han generado que su continuidad sea económicamente inviable". Pero los líderes del sector señalan problemas más profundos que una simple decisión empresarial:


Falta de modernización, muchos ingenios en Veracruz operan con tecnología obsoleta, lo que incrementa los costos de producción y reduce la eficiencia. Deudas acumuladas, el ingenio arrastraba adeudos con productores, trabajadores y proveedores, generando un círculo vicioso de falta de liquidez. Competencia y volatilidad, aunque México tiene aranceles de 156% para azúcar cruda y 210.44% para refinada, la competencia con azúcar de otros orígenes y la volatilidad de precios internos afectan la rentabilidad y por último


cambio climático, las sequías y fenómenos climáticos han afectado los rendimientos de caña por hectárea, incrementando los costos para los productores.


 


El gobierno de Veracruz, a través de la gobernadora Rocío Nahle, visitó ya las instalaciones del ingenio San Pedro y está haciendo las gestiones para evitar el cierre o facilitar la reapertura. Pero las medidas coyunturales —subsidios, liquidaciones, empleos temporales— no resuelven los problemas estructurales.


 


Se requiere una política industrial clara que combine:1. Modernización de ingenios: Inversión en tecnología para reducir costos de producción y aumentar la eficiencia. 2. Fomentar que los ingenios produzcan no solo azúcar, sino también etanol, energía eléctrica a partir de biomasa y otros derivados de la caña. 3. Apoyo a productores con Créditos, seguros de cosecha y asistencia técnica para mejorar la productividad de la caña.


Y 4. Atraer otras industrias a la región para que la economía no dependa exclusivamente del azúcar.


 


El cierre de ingenios en Veracruz tiene un impacto devastador, multidimensional y de largo plazo. Estas factorías constituyen el principal e incluso único motor económico de regiones enteras. Cuando se cierra un ingenio, se colapsa la economía de todo el municipio.


 


Los Tuxtlas ya enfrenta altos niveles de pobreza y marginación. El cierre del San Pedro no es solo un problema laboral, es una señal de alerta sobre el futuro de una industria que ha sido históricamente el motor económico de regiones enteras en Veracruz.


 


La oportunidad de exportar más azúcar a Estados Unidos debería ser un incentivo para reactivar ingenios, no para cerrarlos. Sin una política industrial clara, el riesgo es que Veracruz siga perdiendo ingenios mientras otros estados aprovechan la apertura del mercado estadounidense.


 


El cierre del Ingenio San Pedro es un síntoma de una industria azucarera en crisis que, pese a tener oportunidades de exportación, enfrenta problemas estructurales de modernización, productividad y competitividad. Para Veracruz, esto significa no solo la pérdida de empleos directos, sino el colapso de cadenas productivas enteras.


 


La caña de Los Tuxtlas se ha vuelto amarga. Y mientras el gobierno instala mesas de diálogo y ofrece subsidios temporales, miles de familias enfrentan un futuro incierto. La pregunta es si México aprovechará la oportunidad histórica de exportar más azúcar o si seguirá viendo cómo sus ingenios cierran mientras el mercado se abre.


 


El azúcar mexicano tiene mercado garantizado en Estados Unidos. Lo que no está garantizado es que México tenga la capacidad productiva para aprovecharlo. Y eso, más que un problema económico, es un fracaso de política industrial.


 


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