21 de Septiembre de 2026

Dos personajes, un mismo escaparate

Lic. Manolo Victorio Valle
Carpe Diem

| | 21 Sep 2026 - 14:04hrs

El medico pediatra Roberto Ramos Alor sigue en el candelero mediático por quinta semana consecutiva.


Si la historia político-administrativa reciente del galeno se rodara en una película de largo metraje, como grita Pepe Segarra al narrar un home run en el béisbol, alcanzaría parámetros de blockbuster.


Un blockbuster es una película, obra o producto cultural que logra un éxito masivo y genera enormes ganancias de taquilla o ventas.


Recién nombrado titular de los Servicios de Salud en el Estado de Veracruz (SESVER), en una visita al Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, nos invitó a desayunar.


Dicharachero imparable, contó en primera persona que una tarde recibió una llamada del entonces gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, quien lo cesó personalmente de su puesto como director del hospital Valentín Gómez Farías de Coatzacoalcos.


Con un sentido del humor muy particular, casi a carcajada espontanea, dijo que la molestia de Yunes fue verlo en una fotografía al lado de Rocío Nahle García en un mitin de Morena en la Ciudad de México.


El pediatra vio gente en su trayecto a una oficina de salud en la CDMX y se trepó a la tarima a saludar a la hoy gobernadora, situada en el bienio yunista como diputada federal (2015-2018) y coordinadora del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados durante el periodo en que Miguel Ángel Yunes Linares fue gobernador de Veracruz.


En una entrevista radiofónica, en el inter de la pausa comercial, comentó que fue pediatra de las dos hijas de la gobernadora, Norma y Rocío. De ahí la relación con la hoy jefa del poder ejecutivo.


Hoy la vida, acciones, omisiones y obras de Roberto Ramos Alor llegaron a Palacio Nacional.


No es cosa fácil.


La permanencia del doctor Alor al frente de la coordinación del IMSS Bienestar en el estado de Veracruz es materia de análisis político.


Quinta semana metido en un berenjenal político-administrativo-mediático y él tan inmaculado como su bata hospitalaria.


A contrapelo de la opinión publica que lo ha convertido un cuasi villano de comic oscuro, el doctor Alor es un pararrayos, depositario, destinatario de una crisis que ha afectado a la salud pública desde enero pasado y que lleva nueve meses en esa estridencia mediática, alimentada por el descontento de residentes, personal médico, empleados de limpieza y base trabajadora que han protestado por motivos variopintos, desde la falta de insumos y medicamentos hasta la ausencia de pagos y prestaciones por bonos de fin de año.


Roberto Ramos Alor ha sido el chico malo en una película gacha.


Pese a la ausencia de peso narrativo-argumental, el doctor ha mantenido la película del sector salud en primer lugar.


Y eso no es fácil.


Es quien se traga los odios, campañas partidistas, protestas hospitalarias, marchas callejeras que desfogan en una exigencia generalizada: que se marche de este puesto público.


La falta de medicamentos en el modelo hibrido entre la federación y el estado, es una falla recurrente en el abasto de medicamentos que debe hacer la federación a través de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, S.A. de C.V.(BIRMEX), empresa pública mexicana de participación estatal mayoritaria, creada en 1999, que gestiona la compra, importación y distribución de medicamentos e insumos médicos para el sector salud del país.


La crisis por la falta de medicamentos trae la larga data del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.


Roberto Ramos Alor sólo ha pateado el bote.


El galeno sureño sólo ha sido el administrador de una crisis.


Aunque parezca contradictorio a bote pronto, ha hecho su trabajo sin chistar. Para eso está ahí, para recibir la sentencia lapidaria de una crisis provocada por la federación en el modelo IMSS-Bienestar.


Resistir la embestida tiene un mérito; pero también una fecha de caducidad.


Ramos Alor, coordinador estatal del IMSS-Bienestar, enfrenta una crisis que no nació con un video, pero que el video hizo imposible ignorar. El 8 de septiembre, ante médicos residentes del Hospital de Alta Especialidad de Veracruz que reclamaban insumos para operar, respondió: «si no quiere operar, no opere». Después reconoció que sus expresiones no fueron adecuadas y ofreció una disculpa. El propio IMSS-Bienestar se deslindó de sus dichos.


En política, la máxima de «que hablen de ti, aunque sea mal» busca mantener la visibilidad y la presencia pública, pero conlleva graves riesgos para la reputación a largo plazo.


Roberto Ramos Alor parece haber ingresado a terapia intensiva.


No habrá enfrentamiento entre el estado y la federación.


Presenciar un encontronazo es políticamente inviable.


La recomendación que haría un politólogo de primer semestre de licenciatura es chocante por lógica elemental.


La pita se rompe por el tramo más delgado.


El otro personaje que pelea codo a codo por el ratingpolítico con el doctor Roberto Ramos Alor es la diputada minatitleca Victoria Gutiérrez Pérez.


En el poder legislativo también se cueces habas.


La narrativa de la legisladora plurinominal es sorprendente.


Caminando sobre el alambre de las fronteras difusas de la equidad de género, Victoria Gutiérrez Pérez esfigura arquetípica de una clase política que surgió en la marejada cuatroteísta.


La diputada morenista ha vuelto a colocar el café veracruzano en Marte. El Proyecto Ares sí existe como iniciativa científica con prototipos y años de trabajo; lo que no está acreditado es que exista una misión espacial veracruzana capaz de llevar café y sembrarlo en Marte.


La propia diputada sostiene que la nave existe y que la presidenta Claudia Sheinbaum conoció el proyecto.


«Haiga sido como haiga sido», en la narrativaocurrente, al botepronto, la diputada ha descollado in crescendo más que sus compañeros en el Palacio Legislativo.


Esa es tampoco una tarea fácil.


Lo más encomiable es que la legisladora sureña no echa pa’tras.


Es inmune a la funa que la tiene el foco de las redes sociales.


Eso también es consignable, retratable, imprimible.


«Hay que poblar nuestra realidad» resume uno de los pilares filosóficos del escritor e historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui.


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