05 de Marzo de 2026
![]() | Lic. Víctor Murguía Velasco Contrapunto |
| | 02 Mar 2026 - 07:57hrs
A los xalapeños, y a quienes viven la región de la capital, de algo les ha servido que la gobernadora Rocío Nahle viva en la casa de su sobrina política en el fraccionamiento El Dorado, en Boca del Río.
El viajar muy seguido de esa exclusiva zona boqueña a Xalapa la convirtió en una muy buena gestora y ahora los tramos libres de la carretera federal Xalapa-Cardel están en buen estado luego de seis años de representar riesgos y corajes para miles de automovilistas.
Una de las tantas cosas criticadas al exgobernador Cuitláhuac García fue su indolencia para ejercer el cargo e incapacidad gestora. De nada le sirvió ser uno de los gobernadores consentidos del entonces presidente López Obrador si eso no se tradujo en beneficios y obras importantes para el estado de Veracruz.
Pronto halló el modo para llevársela muy tranquila como gobernador. Dejó mandar a su secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros; dispuso regresarle a la Federación millones y millones de pesos vía subejercicios presupuestales para así tener contento al jefe y hacer algunas obras… mal hechas, por cierto.
Así las cosas, no supo, no pudo o no quiso gestionar, primero ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) la rehabilitación anual de lo que se conoce como carretera Veracruz-Xalapa, una importante vía de comunicación no solo para jarochos y xalapeños y quienes viven en sus respectivas zonas de influencia, sino para el transporte de carga pesada, al comunicar a uno de los principales puertos del país con la capital de la República.
Fueron seis años de descuido, de transitar por una carretera sin las mallas que ayudan a no deslumbrarse por los faros de los carros de enfrente, sin rayas advirtiendo de la cercanía de la barrera divisoria y llena de peligrosos baches.
La SICT dejó de realizar los trabajos de rehabilitación efectuados en gobiernos pasados y cuando en 2024 López Obrador ordenó que los 11 mil millones de pesos destinados en el presupuesto para arreglar las carreteras del país pasaran de la SICT al Ejército, la situación empeoró.
Al menos acá a Veracruz solo habrían llegado unos cuantos pesos de ese dineral, pues algunas vías solo recibieron el ligero bacheo aplicado en calles de ciudades y otras ni eso.
Los reclamos aumentaron, llegó el cambio de gobierno y Rocío Nahle, nueva en su encargo, pidió al Ayuntamiento de Emiliano Zapata apoyo tapando hoyos en los tramos más deteriorados, donde quedaban los autos tirados con las llantas ponchadas.
Ya en 2025 los trabajos de rehabilitación empezaron a ser más constantes y en la actualidad esa carretera está en condiciones aceptables, con sus señalamientos, barrera divisoria prácticamente completa, rayas bien pintadas y repavimentada.
¿Influye en la rehabilitación el hecho de que varias veces a la semana, de ida y vuelta entre Boca del Río y Xalapa, la Gobernadora transite por ahí? Yo creo sí. Para nada le debió haber gustado ir resintiendo los baches o que la camioneta fuera “driblando” para no caer en los hoyos, exponiendo su seguridad.
Veracruz tiene una de las peores redes carreteras del país. Si quiere uno trasladarse menos inseguro debe pagar las altas cuotas de las autopistas, porque las carreteras libres son un desastre, una amenaza para los conductores.
A ver si la capacidad de gestión de Nahle se extiende a otras zonas del estado, aunque, por cierto, la incapacidad y omisiones de los funcionarios del pasado reciente quedará sin castigo.