09 de Marzo de 2026

Forcejeo legislativo o el poder de la partidocracia

Lic. Manolo Victorio Valle
Carpe Diem

| | 09 Mar 2026 - 12:39hrs

La reforma electoral propuesta por el poder ejecutivo tendrá una breve gestación en el legislativo.


Será el parto de los montes.


La democracia chocará con su hermanastra siniestra repartidora de la baraja del poder: la partidocracia.


El parto de los montes que adelgazará en las formas y aniquilará en el fondo el meollo del problema.


Los partidos políticos no cederán a sus dorados privilegios de poder, financieros y de ser cogobernantes en el ejercicio del poder.


Las cupulas partidistas, sus dirigentes situados en la pirámide del poder no permitirán que las 200 butacas plurinominales en la venidera LXVII Legislatura federal que se llenarán por el eufemístico principio de representación proporcional, tela de araña elástica donde caben y se balancean dirigentes partidistas, financiadores de campañas, líderes obreros, amigos, parentela y relaciones extramaritales.


En México, la democracia no se fortalece con discursos grandilocuentes ni con iniciativas que prometen ahorrar miles de millones, sino con cambios estructurales que rompan el monopolio de los partidos sobre el poder y los recursos públicos.


La propuesta de reforma electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum —que incluye la eliminación de plurinominales, recorte del financiamiento a partidos y ajustes en tiempos de radio y televisión— llega en un momento en que el hartazgo ciudadano con la partidocracia es evidente.


Sin embargo, todo indica que podría terminar siendo, como bien se anticipa, un «parto de los montes»: mucho ruido, muchas promesas y, al final, un ratoncito.


En este corriente 2026, año no electoral federal mayor, los seis partidos con registro nacional (Morena, PAN, PRI, PT, PVEM y Movimiento Ciudadano) recibirán del erario federal 7 mil 737 millones 252 mil 697 pesos en prerrogativas, según el acuerdo aprobado por el Consejo General del INE en agosto de 2025.


De esa bolsa, más de 7 mil 368 millones corresponden a actividades ordinarias permanentes, distribuidos de manera que Morena se lleva la tajada mayor (alrededor de 2,616 millones), seguido por el PAN y el resto. Ese dinero —proveniente en buena medida de impuestos al consumo que pagamos todos al comprar desde unas papas en el Oxxo hasta una cerveza— financia no solo campañas y estructuras, sino también las cúpulas partidistas: dirigentes, familiares, aliados y redes clientelares que se incrustan en curules plurinominales o espacios de poder.


Para desglosar un poco, basado en datos del INE, el financiamiento para actividades ordinarias permanentes (la parte principal) suma aproximadamente 7 mil 368 millones de pesos, distribuidos así (cifras redondeadas):


Morena: 2,616 millones


PAN: 1,298 millones


PRI: 982 millones


Movimiento Ciudadano: 969 millones


PVEM: 832 millones


PT: 671 millones


La reticencia a tocar de fondo este esquema es palmaria o lo que es lo mismo, una amputación de ambas piernas en la partidocracia. Los partidos no renunciarán fácilmente a 7 mil 737 millones anuales ni a los 200 curules federales y 32 senadurías que les garantizan supervivencia y control.


Lo vimos en las primeras semanas de discusión: aliados clave como el PVEM y el PT, pese a formar parte de la coalición oficialista, han mostrado resistencia a medidas que reduzcan su oxígeno financiero o eliminen las plurinominales, mecanismo que les permite colocar a sus cuadros sin pasar por el escrutinio del voto directo.


Es comprensible: en la praxis mexicana, la democracia es más partidocracia que democracia real. Los partidos parten el queso, reparten la agenda legislativa y usan el dinero público para perpetuar sus estructuras, incluso cuando las iniciativas provienen del Ejecutivo.


Es un juego de vencidas que nace desde el momento mismo de la conformación de la alianza «Sigamos Haciendo Historia» signado por Morena-PVEM y PT con adendum en letra chiquita del goce presupuestal y el incruste de una burocracia partidista en las mullidas butacas plurinominales.


La reforma propone recortar el financiamiento en un 25%, eliminar senadurías plurinominales y reducir tiempos en radio y televisión, lo cual suena bien en papel y cuenta con amplio respaldo popular (encuestas recientes muestran más del 80% de apoyo a varios de estos puntos). Pero el diablo está en los detalles: el PREP, que representa apenas el 0.5% del gasto electoral, no desaparecerá; los OPLES locales, controlados en buena medida por gobernadores y gobernadoras en turno, tampoco; y el grueso del financiamiento público —ese que sostiene cúpulas y clientelismos— difícilmente se eliminará por completo.


Los partidos tienen el sartén por el mango en el Congreso, y nadie se da un balazo en el pie voluntariamente.


Una reforma electoral profunda debería ir más allá: eliminar por completo el financiamiento público ordinario (o reducirlo drásticamente), prohibir spots en radio y TV pagados con dinero del erario, y obligar a los partidos a financiarse con cuotas militantes y donaciones transparentes y limitadas. Eso sí sería audaz: transferir el poder real al voto ciudadano y no a las cúpulas. Mientras tanto, lo que se avecina parece más un ajuste cosmético que una transformación. Mucho revuelo, mucho alboroto y, al ratito, el monte parirá un ratoncito.


La ciudadanía, que paga la fiesta, merece más que migajas. La verdadera democracia no se construye preservando privilegios, sino cuestionándolos de raíz.


Esta semana se verá si entra la maquinaria del Plan B ante una lógica y convenenciera cerrazón de los partidos políticos que cohabitan en San Lázaro.


… del mismo costal.


Ya encaramados en el ejercicio del poder, algunos alcaldes que llegaron cobijados bajo las siglas del PVEM, le juegan las contras al ideario del verde respecto al respeto a los animales.


Carlos Marcelo Ruiz Sánchez, pastor de los verdes en el Congreso de Veracruz anunció y reiteró públicamente que el PVEM impulsará acciones legales y denuncias penales contra ayuntamientos que permiten eventos con maltrato animal, específicamente:


Peleas de gallos sin permiso en ferias del municipio de Aquila (donde un puesto de feria realizó peleas durante fiestas de la Candelaria). Aunque la alcaldesa María Petra Alonso Vázquez negó haber autorizado el evento, calificándolo de «clandestino» y anunciando acciones legales, la mancha ahí queda.


Otro episodio, más que bochornoso, encuadrado en acciones y omisiones sancionadas por la ley se dio en Ixhuatlancillo, donde el alcalde del PVEM José Manuel González Nicolás, fue acusado de permitir, justificar y contratar un evento con maltrato y sacrificio de toros, lo cual ha generado controversia y acciones legales.


Durante la Feria de la Candelaria, el 8 de febrero pasado, se llevó a cabo una corrida de toros en la que al menos tres animales fueron sacrificados.


Ahí está el detalle —diría Cantinflas—que contraviene el florido discurso con la realidad.


Semos o no semos, diríase en lenguaje liso y llano.


… de otro costal.


El Hospital de Alta Especialidad de Veracruz (HAEV), anteriormente conocido como Hospital Regional "Virgilio Uribe", es un leviatán de 240 camas que navega desde el 3 de marzo sin timonel.


En esta institución de tercer nivel de atención en el estado que atiende anualmente a más de 3 millones 900 mil pacientes, no solo de Veracruz sino de estados como Oaxaca, Tabasco y Chiapas, laboran más de 2 mil 500 empleados que hasta ayer, no tenían director.


Y es el doctor Enrique Ríos de la Fuente dejó su renuncia en el escritorio de la dirección del HAEV antes que iniciara la tormenta.


En las áreas de alta especialidad del hospital de personal médico, de enfermería y técnico especializado para operar 240 camas, quirófanos y áreas de consulta externa de diversas especialidades como Oncología, Cardiología, Neurología y Pediatría., siguen operando a la espera del nombramiento del nuevo director o directora.


¿Quién le entrará a la rifa del tigre?


columnacarpediem@gmail.com