05 de Marzo de 2026
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Redacción filomedios.com | Shanghái, China | 24 Feb 2026 - 18:38hrs
En un avance que redefine los límites de la biónica y la medicina regenerativa, científicos de la Universidad de Fudan han anunciado el desarrollo de una prótesis ocular basada en nanocables de telurio, capaz de restaurar la visión y expandir el espectro visual más allá de las capacidades humanas naturales.
El dispositivo, cuya investigación fue destacada en la última edición de la revista Science, utiliza las propiedades semiconductoras del telurio para realizar una tarea asombrosa: sustituir a los fotorreceptores dañados del ojo y convertir la luz en señales eléctricas que el cerebro puede interpretar como imágenes claras.
A diferencia de los implantes retinales de generaciones anteriores, que dependían de procesadores externos y pesadas baterías, esta nueva interfaz destaca por su autonomía y flexibilidad.
La red de nanocables de telurio es fotovoltaica; genera su propia energía al recibir luz, eliminando la necesidad de componentes electrónicos intrusivos.
El implante es ultrafino y biocompatible, lo que permite una inserción subretinal menos traumática y una mejor comunicación con las neuronas del nervio óptico y las pruebas en modelos animales confirmaron una recuperación significativa de la sensibilidad al contraste y la capacidad de distinguir formas complejas.
El aspecto más disruptivo de este hallazgo es la ampliación del espectro visible. Debido a las propiedades químicas del telurio, el implante es sensible a la luz infrarroja cercana (NIR).
En los ensayos realizados, sujetos que anteriormente eran ciegos no solo recuperaron la visión bajo luz solar, sino que demostraron la capacidad de "ver" en la oscuridad total mediante luz infrarroja, una longitud de onda invisible para el ojo humano promedio. Este hito sugiere que, además de curar la ceguera, esta tecnología podría ofrecer capacidades visuales aumentadas en el futuro.
El equipo liderado por el profesor Wang Shuiyuan ha confirmado que tras el éxito en primates no humanos, el proyecto se encuentra en fase de optimización de estabilidad a largo plazo. Se estima que los primeros protocolos para ensayos clínicos con voluntarios humanos se activarán en el horizonte de 2026.
Este avance representa una esperanza real para millones de personas diagnosticadas con enfermedades degenerativas como la retinitis pigmentaria y la degeneración macular.