05 de Marzo de 2026

El nuevo conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones en México

Las operaciones militares ejecutadas por Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní este 28 de febrero de 2026 han alterado el panorama geopolítico global.

Teherán, Irán - / Redes Sociales

En contexto de la noticia por Filomedios.com | Teherán, Irán | 28 Feb 2026 - 07:10hrs

La ofensiva ocurre tras el vencimiento de los plazos establecidos por la administración de Donald Trump respecto al programa nuclear de Teherán y el despliegue de activos navales en el Mediterráneo y el Golfo Pérsico.

El desarrollo de este enfrentamiento plantea rutas distintas para los próximos meses.

Los escenarios que se perfilan tras este ataque son los siguientes:

1. Guerra regional de amplio espectro. Este es el escenario de mayor riesgo. Irán ya ha comenzado a responder con ataques de misiles y drones no solo hacia Israel, sino contra bases estadounidenses en Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin. La activación total del "Eje de Resistencia" (Hezbolá en Líbano y las milicias en Irak) podría convertir el conflicto en una guerra de múltiples frentes, obligando a una intervención terrestre de mayor escala por parte de la coalición liderada por Washington.

2. Bloqueo del Estrecho de Ormuz y crisis energética.
Irán posee la capacidad de bloquear el Estrecho de Ormuz, el punto de paso más crítico para el petróleo mundial. Un cierre o incluso la amenaza de sabotajes constantes en esta vía provocaría un choque en el suministro global. Para México, esto implicaría un aumento drástico en los precios internacionales del crudo, lo cual encarecería las importaciones de gasolina y dispararía la inflación interna.

3. Guerra de desgaste y ciberataques. Un escenario donde ninguna de las partes busca la invasión total, pero mantienen un intercambio constante de ataques de precisión y operaciones digitales. Irán podría optar por ataques cibernéticos contra infraestructura crítica en Estados Unidos e Israel (sistemas eléctricos, financieros o de salud). Este estado de "guerra gris" mantendría los mercados en una volatilidad permanente, afectando la estabilidad del peso mexicano frente al dólar.

4. Desestabilización interna en Irán. El discurso de Donald Trump ha hecho un llamado directo a la población iraní para "tomar su destino en sus manos". Si los ataques logran degradar significativamente la capacidad de mando de la Guardia Revolucionaria, podrían resurgir protestas civiles masivas. Sin embargo, esto también conlleva el riesgo de un colapso estatal que genere una crisis humanitaria y de refugiados sin precedentes en la región.

5. Respuesta de potencias aliadas (Rusia y China). Dado que Rusia e Irán mantienen una cooperación militar estrecha, una amenaza existencial al régimen de Teherán podría forzar a Moscú a proveer sistemas de defensa avanzada o apoyo de inteligencia, escalando la tensión directamente con la OTAN. Por su parte, China vería amenazado su suministro energético, lo que podría derivar en represalias económicas contra los intereses estadounidenses.

Para México, la distancia geográfica no elimina las consecuencias económicas y diplomáticas. El incremento en el precio internacional del petróleo genera un escenario de doble efecto: por un lado, aumenta los ingresos por la exportación de crudo, pero por otro, eleva el costo de las gasolinas que el país importa, lo que presiona los índices de inflación y el precio de productos básicos.
En el ámbito financiero, la incertidumbre suele fortalecer al dólar como activo de refugio, provocando fluctuaciones en el tipo de cambio del peso mexicano. En el plano político, la postura de no intervención de la Secretaría de Relaciones Exteriores será puesta a prueba ante las exigencias de alineación por parte de Estados Unidos, su principal socio comercial. Además, el gobierno federal ha iniciado protocolos para localizar y asistir a los ciudadanos mexicanos que se encuentran en la zona de conflicto.