06 de Marzo de 2026

El fin de una era en el corazón de Xalapa: Sears Enríquez baja sus cortinas tras 70 años

Redacción filomedios.com | Xalapa, Ver. | 02 Ene 2026 - 15:52hrs

El eco de los pasos sobre la calle Enríquez hoy suena distinto. Este 2 de enero de 2025, el centro histórico de la capital veracruzana amaneció con una ausencia que pesa en la memoria colectiva: la emblemática tienda Sears ha cerrado sus puertas definitivamente, poniendo fin a un ciclo de casi siete décadas que definió el pulso comercial y social de la ciudad.

El nacimiento de un gigante
La historia comenzó a escribirse en septiembre de 1956. En una época donde Xalapa aún conservaba aires de provincia pausada, la llegada de Sears fue un terremoto de modernidad. La sucursal no solo convirtió a Xalapa en una de las primeras ciudades de México en albergar un almacén departamental de este calibre, sino que introdujo un concepto que cambiaría el destino financiero de las familias: la tarjeta de crédito departamental.
Aquella "tarjeta de Sears" fue, para muchos, la llave de entrada a la clase media, permitiendo que miles de xalapeños amueblaran sus casas o vistieran a sus hijos bajo un esquema de pagos que antes era impensable.
"Nos vemos en Sears": El punto de encuentro
Más allá de los aparadores y las ofertas, el edificio de la calle Enríquez se erigió como un faro urbano. Durante 69 años, la frase "Nos vemos en Sears" fue el código universal para amigos, novios y familias que se citaban en el centro.
Desde sus ventanales, la tienda fue testigo mudo de la transformación de Xalapa: vio desfilar innumerables marchas y protestas que reclamaban justicia frente a Palacio de Gobierno; también vio pasar gobernadores y alcaldes, mientras sus paredes permanecían imperturbables. También observó cómo el tráfico de la calle Enríquez crecía y cómo las modas cambiaban década tras década.

El cierre de esta sucursal deja algo más que un local vacío en la principal arteria de la ciudad; deja un hueco en la identidad del xalapeño. Generaciones enteras recuerdan haber comprado ahí desde el primer televisor a color hasta el regalo de una boda o la ropa para una graduación.

Hoy, la esquina de Enríquez luce distinta. El rótulo que durante casi 70 años iluminó las noches del centro se apaga, dejando atrás una estela de nostalgia. Sears Enríquez no solo fue un negocio; fue un compañero de viaje en la evolución de una ciudad que, a partir de hoy, tendrá que aprender a caminar sin su punto de referencia más icónico.