24 de Julio de 2026
![]() | Lic. Víctor Murguía Velasco Contrapunto |
| | 24 Jul 2026 - 09:05hrs
Me enteré que mi exesposa había pagado para que me mataran y tomé esta decisión:
Agarré a mis hijos pequeños y me fui a ver a quien sabía ordenaría mi asesinato. Logré que me recibiera y, sentado junto con los niños frente a él, le rogué no me mandara a matar, le dije que sólo yo veía por mis hijos y le expliqué la razón por la cual mi exmujer me quería ver muerto.
Verdad o exageración eso lo llegó a platicar un conocido comerciante de Xalapa, fallecido años después por enfermedades, sus hijos ya no unos niños. Así, como de líneas sacadas de alguna novela de Mario Puzo: un simple mortal mostrándole sumisión a algún padrino de la mafia italiana.
¿A quién le rogó no matarlo?, a quien por ese entonces, los setenta y ochenta, tenía el poder para mandar a matar o perdonar en amplias zonas de Veracruz: Felipe Lagunes Castillo, El Indio Lagunes.
Muchos no corrieron con la misma suerte de este conocido comerciante xalapeño. El Indio Lagunes y su Sonora Matancera acabaron con la vida de gente con dinero, rivales en la criminalidad, jefes policiacos, funcionarios de ayuntamientos y hasta con la de un conocido diputado federal.
Que mataron al exinspector de la policía de la ciudad de Veracruz, Donato Meza, cuando en su auto transitaba por la céntrica calle de Zaragoza (esquina con Zamora), ahí estuvo la mano de Lagunes.
Que mataron al jefe de los Servicios Especiales de la entonces Dirección (todavía no era Secretaría) de Seguridad Pública, Felipe Vázquez, ahí estuvo la mano de El Indio.
Que mataron al tesorero del ayuntamiento de Actopan, ahí estuvo la participación de la Sonora Matancera.
Que mataron a César Spinoso Corral y a su hermano Sergio, a la entrada de su rancho El Relicario, y porque los acompañaba también fue asesinado el primo, el diputado federal y líder nacional cañero Roque Spinoso Foglia, ahí estuvo la mano de Felipe Lagunes, afirman que por encargo del dueño de famoso rancho vecino.
César Spinoso era amigo y socio de otra poderosa familia, emparentada con El NegroDurazo. Eran prácticamente vecinos de sus ranchos, pero terminaron peleados y pidieron la intervención de Lagunes.
El Indio, tras ese trabajo, dicen que cumplió con su ritual en casos de importancia: mandó una corona al sepelio de los Spinoso y se fue varios días de su rancho, El Cocal, en la comunidad de Vargas, cerca del puerto jarocho.
MÁS PODER... Y UN FINAL MUY CRUEL
Felipe Lagunes incrementó su poder a partir de que su pariente político, Agustín Acosta Lagunes, llegó de gobernador, a finales de 1980. Era un fortísimo dolor de cabeza para quienes estaban a cargo de la Secretaría de Gobierno, la Dirección de Seguridad Pública y la Procuraduría de Justicia.
Sin embargo, en 1985, antes de irse de la gubernatura, Acosta Lagunes decidió entregarle un estado más o menos limpio a su sucesor, Fernando Gutiérrez Barrios, quien en los primeros 100 días de su gobierno terminó de limpiar de caciques y matones a Veracruz.
Así que ese año fue asesinado Felipe Lagunes Castillo. Afirman que lo mataron con sevicia, que fue una atrocidad lo que le hicieron. Un comando entró al Cocal y se lo llevó para luego asesinarlo.
Uno de los Vázquez Lagunes solía decir que él había realizado el operativo para acabar con El Indio. La versión más creíble es que lo operó un famoso delegado de Seguridad Pública, de apellido Morales, conocido del cacique, pues tuvo acceso sin problemas al rancho.
Lo cierto es que así acabó el poderoso jefe de la llamada Sonora Matancera, quien dominó el robo de automóviles, los secuestros, a los porros de Veracruz, el penal Allende, el contrabando de electrodomésticos (fayuca), los asesinatos sobre pedido, el juego clandestino y demás actividades ilícitas.
Cuando el gobierno quiso terminó su reinado. Así ha sido en el pasado y así puede ser en el presente. No puede haber fuerza mayor a la del estado... si los gobiernos quieren.
*** Hoy, por cierto, el gobierno parece estar mucho más interesado en que el aparato policiaco y de justicia se enfoque contra enemigos políticos, que contra la delincuencia.