06 de Octubre de 2026
![]() | Lic. Manolo Victorio Valle Carpe Diem |
| | 06 Oct 2026 - 17:09hrs
En la competición a ras de suelo, la política partidista es tan simple y digerible como un partido de futbol.
En este juego inventado por los ingleses, gana el partido la oncena que más goles mete en la red de la portería contraria.
En las campañas por una posición de mayoría relativa, el candidato o candidata que gana un puesto público es quien mayores votos meta en las urnas.
Así de simple.
Así de efectivo.
Salirse de ese guion tan antiguo como efectivo es hacerle al Mandrake, es crear falsas realidades que se disputan en la mesa, en los tribunales electorales,cuando no se puede demostrar un triunfo inobjetable a golpe de votos.
Los actores políticos saben que lo que no se gana en la urna con el apoyo popular materializado en una boleta electoral, no se puede escamotear en el ejercicio de las triquiñuelas postelectorales, en la añeja práctica de la «calumnia… que algo queda».
El sistema hibrido de salud pública acuñado en el sexenio pasado en sustitución del Seguro Popular renombrado IMSS-Bienestar ha dado bandazos en la distribución de los medicamentos en los hospitales públicos. Eso es un hecho. No es información clasificada, lo ha dicho la propia presidenta Sheinbaum.
Aquí en el territorio, la gobernadora Rocío Nahle decidió lidiar con la crisis que estalló en los hospitales públicos, yendo directamente al recorrido para constatar lo que hace falta y tratar de conseguirlo.
Ya le metió mil millones de pesos extraordinarios para paliar esta crisis de falta de medicamentos.
Ha recorrido hasta hoy 28 de los 61 hospitales del estado. Se ha comprometido que los recorrerá todos.
Sin jugarle al panegirista, sin ser colibrí oficioso, la gobernadora no ha rehuido a su responsabilidad ni ha dado un paso de costado y hasta tomó al vuelo por la bata al médico Roberto Ramos Alor que, en insólito caso de permanencia en el ejercicio público, fue salvado por su jefa de la hoguera pública.
Ahí sigue Alor viendo pasar el tiempo, como dicen Ana Belén y Víctor Manuel.
La gobernadora ha hecho los recorridos, avituallado cocinas como en el hospital de Córdoba y ha acicateado a los alcaldes a que le atoren al tequio sanitario con la compra y donación de sistemas de aire acondicionado con las clínicas y hospitales que lo requieran.
No ha sido omisa.
Ha dicho en por lo menos tres conferencias continuas, los lunes, desde Palacio de Gobierno, que el reclamo de médicos, enfermeras y trabajadores de hospitales por medicamentos, insumos y equipo no necesita adjetivos para ser legítimo.
Las protestas están documentadas y los propios trabajadores han denunciado carencias que afectan la atención de los pacientes. El 13 de septiembre, por ejemplo, La Jornada reportó una marcha de unos 500 empleados del IMSS-Bienestar en Xalapa.
El problema aparece cuando una inconformidad social empieza a ser utilizada como bandera política, cuando asoman la cara personajes que moviendo en las penumbras los hilos de la protesta social cosecharán votos en la elección que viene.
La tenebra como único recurso de sobrevivencia política.
La acción maquiavélica para denostar en vez de ir al territorio a palpar la necesidad del elector potencial.
Zancadillear en lugar de proponer.
Desenhebrar lo que se ha avanzado, usando desde las sombras la protesta social, ensuciando las batas blancas con intenciones partidistas.
Esta guerra sorda no abona a la tranquilidad social, divide, encona, incomoda al colectivo, irrita al veracruzano.
Y el momento no es menor. El 1 de octubre inició formalmente el proceso electoral 2026-2027 en Veracruz con la instalación de Consejo General del Organismo Público Local Electoral, en el que se renovarán las 50 diputaciones locales y 19 escaños la LXVII Legislatura federal con asiento en San Lázaro.
Por eso conviene separar las cosas: una cosa es la protesta de quienes trabajan en los hospitales; otra, la intervención de partidos y organizaciones que buscan convertir ese descontento en capital electoral.
Los propios trabajadores han rechazado que sus movilizaciones tengan carácter partidista. Esa voz debe escucharse.
También debe escucharse a los pacientes.
El sector salud necesita respuestas, no intermediarios electorales. Medicamentos, material quirúrgico, diálogo, supervisión y rendición de cuentas. La discusión debe centrarse en quién tiene la responsabilidad administrativa y qué soluciones concretas existen.
Porque si la bata blanca termina convertida en bandera partidista, el riesgo es que una demanda legítima deje de ser el centro del debate y se convierta en instrumento de campaña.
La salud no debe tener color.
Tampoco debe tener dueño político.
Y es que las ligas partidistas aparecen inevitablemente.
La periodista Alejandra cita en su columna Resulta y Resalta:
«El detalle es que Poder Ciudadano Veracruz tampoco es precisamente un actor desconocido dentro de la política veracruzana, ya que durante la campaña de 2024 organizó encuentros con Pepe Yunes y algunos de sus integrantes expresaron públicamente simpatía por quien entonces disputaba la gubernatura precisamente contra Rocío Nahle».
Y acota:
«Por eso resulta interesante que dos años después aparezca su logotipo convocando a una movilización que cuestiona al gobierno de quien ganó aquella elección».
Ahí está el detalle, filosofaría Cantinflas.
… de otro costal.
Más allá de la calentura electoral, en el municipio veracruzano, la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo se ha convertido, con la constancia del acercamiento de persona a persona, en una bandera que ondearán los próximos candidatos y candidatas de la alianza Morena-PVEM-PT.
La alcaldesa es la tractora que jalará las candidaturas que emergerán de su movimiento.
Llegado el momento y las definiciones, podría aplicarse el aforismo político que dice que «un alcalde te puede ayudar a ganar; pero con seguridad te puede hacer perder».
En vox populi diríase que las candidaturas próximas deberán además de la palomeada de la presidenta y gobernadora, la simpatía de la alcaldesa porteña.
La credibilidad política se fortalece con el reciente 56.3 por ciento de aprobación ciudadana, de acuerdo con Demoscopia Digital.
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