01 de Junio de 2026
![]() | Dr. Emilio Lozano Flores Reflexiones de la vida diaria |
| | 31 May 2026 - 16:59hrs
Cuantas veces nos hemos preguntado, ¿Vale la pena lo que hacemos?,este concepto es simplemente muy complejo, ya que esta pregunta generalmente va asociada a momentos donde observamos algún grado de molestia, frustración o indiferencia, en fin, cualquier incomodidad o inconformidad por la falta de compresión o por una respuesta inadecuadaque nos motive a seguir realizando el esfuerzo de dar, brindar o apoyar a quien o quienes lo necesiten, o que ilusamente pensamos que necesitan. Y aquí entra el primer gran conflicto interno, ya que es una decisión propia y personal por lo tanto voluntaria, y de aquí surge la siguiente pregunta ¿Qué nos motiva hacer lo que hacemos?, entonces entramos en el terreno del pasado, de nuestro origen, sabiendo de antemano que para nuestra generación actual la más longeva, seguramente data de entre los años 40 y 50s del siglo pasado, habiendo de considerar los cambios mundiales que vivieron y las limitaciones que esto les género en su formación, también de nuestra crianza, que dicho sea de paso lo que sucedió en las generaciones de los años 60 y 70s, con esa extraña manera de autosuficiencia y resolución práctica, que solo fue posible gracias a la necesidad temprana de resolver la problemática de la vida por si solos, con sus aciertos y sus errores, con sus defectos y virtudes, y que decir de los años 80,90 y 2000, con todos aquellos factores de cambio tecnológico y sociológico, que hoy nos definen en cuanto a principios éticos, morales, y educativos. Cabe hacer hincapié que esto no nos lleve a pensar en logros o alcances académicos o intelectuales, y no, claro que no, me estoy refiriendo a lo cotidiano y simple de la vida común, donde lo interesante es saber ¿Qué hacemos y porque hacemos las cosas? Cuando en realidad la vida no te pide ser académicamente brillante, o ser él más acaudalado en bienes económicos en el mundo, sólo te pide ser exitosamente feliz, pero algo tan simple, muchas veces a pesar de estar frente a nosotros, no lo logramos distinguir y mucho menos entender, y nos desgarramos las vestiduras en querer dar a los demás lo que estamos dejando de darnos a nosotros mismos.
Siempre es importante entender que cada quien responde de acuerdo consus capacidades y herramientas emocionales, sin que esto sea bueno o malo, mejor o peor, solo basta con entender que detrás de cada respuesta hay un ser humano cuya historia le es la que les permite ser o actuar de la manera como se expresan en la vida, es decir todos somos el resultado de la suma de eventos que conforman nuestro diario vivir, y la verdadera prueba de fuego es cuando vivimos en tiempos de constantes cambios y tensiones, donde hay un desequilibrio en el análisis de los procesos básicos satisfactores del ser humano, donde los principios de consumismo y producción te dirigen hacia un pensamiento robótico, es decir darle de comer a la maquina monetaria que terminara convirtiéndote en un producto más y no en un ser con necesidades, capacidades, carencias, deseos, anhelos, alegrías y tristezas que es nuestra naturaleza misma ya que somos un conjunto de sensaciones de van dentro de cada individuo que habita este planeta llamado tierra. Siendo por eso que durante la ruta de nuestras vidas, nos entrecruzamos con miles de caminos en contraposición, en contrasentido de nuestra propia dirección, y vemos como ejemplo en donde hay los grupos o asociaciones de personas que trabajan en una empresa, y que cada uno tienen asignaciones a realizar que pueden ser diferentes pero que al final llevan un mismo objetivo, el hacer que la empresa funcione, crezca y sea benéfico para todos, y al menos en este espacio las líneas de paralelismo laboral están definidas, pero veamos otro escenario hipotético: Qué sucede cuando dos obreros de diferentes empresas salen cansados después de una larga jornada de trabajo, ambos con cansancio físico por lo extenuante del desgaste de la jornada, pero uno de ellos lleva la satisfacción de haber logrado un excelente desempeño, inclusive un ascenso y se dirige a su hogar para externarlo a los suyos, y por otro lado va otro obrero con una carga emocional, afectiva y económica de problemas acumulados, misma que inclusive está dañando de forma importante su salud, llevando la frustración de que pese a sus esfuerzos nada de esto le alcanza para subsanar los conflictos actuales, y solo quiere llegar a refugiarse del pésimo día por todas las circunstancias que se presentaron, la agresión externa se magnifica con la disrupción interna, habiendo todo un caos emocional dentro de un solo individuo, un ser necesitado de respaldo cualquiera que sea pero un apoyo, ambos conducen autos y van en direcciones opuestas, tal como se ven de distintas las direcciones que llevan sus vidas, esto no implica que uno sea mejor persona que el otro, simplemente la vida es así, y cada quién lleva un rumbo y muchas veces los resultados acompañan y en otras ocasiones nunca llegan.
Al encontrarse en el camino, la tranquilidad de uno y la ansiedad de otro,se provoca un accidente cuyas lesiones son graves y terminan siendo mortales para ambos, aquí la basura que cargaba uno fue suficiente para ensuciar a todos, y todo ese caos colateral siguió, pues su naturaleza conflictiva no cambio en nada con su partida, y por el otro lado la posibilidad de mejorar las condiciones propias y la de los suyos, con el ascenso logrado del otro conductor, nunca se consolido pese haber hecho todo lo humanamente posible para lograr ese objetivo y que marco una gran afectación de todos aquellos que pensó en beneficiar, pues tendrán que resolver sus vidas con sus propios recursos y con la pérdida de alguien que seguramente fue muy valioso en su existencia, y con esta historia solo producto de la narrativa ficticia de un servidor, les comparto, no necesitamos escenarios dramáticamente críticos para ubicarnos, ya que cada uno de nosotros daña o puede dañar su círculo con las decisiones cotidianas
Todo entorno familiar se afecta cuando uno de sus elementos se encuentra afectado. El niño triste por su perro enfermo, las hijas decepcionadas por un noviazgo caprichoso, algunos otros hijos molestos por sentirse limitados en la búsqueda de su espacio y lugar en el mundo, los padres frustrados y cargados por presiones laborales y compromisos económicos, que muchas veces se traduce en distanciamientos que llegan a ser kilométricamente tan alejados sentimentalmente, que dejan de ser un continente para convertirse en islas, y así aislados terminen sus vidas, con los adultos mayores cuyas necesidades específicas y con altas demandas de atención personalizada, mismas que muchas veces no se pueden otorgar, pero ellos bajo su óptica viven con profunda tristeza un abandono parcial e incomprendido, cuando hay un dicho popular tan cierto… “O cargo la virgen o trueno los cuetes” … esto aplica para cada instancia o etapa en la vida de cada individuo, y es solo con la suma de voluntades y de comunicación asertiva es la que nos dará los resultados adecuados para avanzar en este hábitat tan complejo llamado existencia.
Ya que si no se alinean los astros para que el tren de la vida no se descarrile de su vía, se pueden presentar resultados desastrosos, hijos cuya infancia donde se encuentren con padres presentes físicamente y ausentes emocionalmente y determinan ciertos rasgos de personalidad que cuesta trabajo entender y corregir en la adultez, así como la toma de decisiones en sus proyectos de vida en la búsqueda del sentido de su existencia y su forma de vida futura, por otro lado observamos el aumento de cifras de divorcios y pocas veces alcanzamos entender la profundidad del problema, es decir la causa raíz del conflicto, aun por evidente que esta sea, y las necesidades de atención regresivas del adulto mayor que hace que se conviertan en niños ancianos, aquí es donde la capacidad de tolerancia y comprensión se pone a prueba en su máxima expresión. Cabe señalar, que en todos los casos el amor y los afectos no se cuestionan,simplemente se vuelve tan pesada la carga en el camino, que son las fuerzas las que pueden llegar a menguan al cargar todo ese equipaje, y que cualquier terreno plano parezca una subida muy dura al caminar.
Así que, volviendo a la pregunta inicial, ¿Vale la pena lo que hacemos?,la respuesta personal de un servidor es SI, por supuesto que SI, pues de eso se trata la vida, y es lo que engrandece nuestra capacidad integral de ser humanos, y que nos ha llevado a lo largo de la historia a mantenernos como especie, pues todos los tiempos han sido difíciles y hoy tenemos los mismos problemas pero con diferentes circunstancias y con mejores herramientas, así que a seguir adelante física, mental, emocional y sobre todo espiritualmente ya que este último rubro nos da la fortaleza, como dice un viejo adagio africano… “Solo espero que cuando la muerte me llegue me encuentre vivo”… pero como siempre la mejor opinión es la de ustedes nuestros queridos lectores, quedando en la espera de su retroalimentación al correo drmelf1968@gmail.com, fuerte abrazo y bendiciones.