11 de Septiembre de 2026

La fragilidad de la salud: El dolor de una nación

Dr. Emilio Lozano Flores
Reflexiones de la vida diaria

| | 11 Sep 2026 - 12:49hrs

Estamos viviendo en esta última década, coincidentemente con la agenda 20-30, cambios tan radicales en el mundo que me hace pensar que nuestro planeta se encuentra de cabeza, ya que hay naciones que por sus modelos y esquemas políticos, sociológicos y económicos, nos han llevado al caos total a una gran cantidad de países, lo que nos pone en una situación  global tan compleja de enfrentar en temas que afectan y destruyen el entorno humano.


México no es la excepción, salvo que aquí me es complicado definir si estamos de cabeza, ya que no veo cabeza, por lo tanto no me atrevo a decir si estamos o no de cabeza, pues nos conducimos de manera tan rara y amorfa ante los compromisos vitales que a diario nos enfrentamos , siendo tantos y tan diversos que en este espacio de reflexión, tocare superficialmente el tema de salud, que es tan extenso que solo comentaré una de sus múltiples vertientes, ya que todas estas tan llenas de necesidades y seguramente llena de intereses, que desafortunadamente cargadas de un profundo dolor pues está implícita la vida humana.


Reitero que no hablo desde ningún tipo de resentimiento, me expreso desde la impotencia, el coraje y la rabia que surge de la indignación al ver como se mantienen estructuras que fueron creadas para el bienestar, y que se han empeñado en llevar al caos y malestar,  dando como resultado la fragilidad de la salud que se convierte en el dolor de un pueblo.    


Hay 2 principios humanos que se deben establecer  como inalienables, significa que no se pueden  quitar, vender, comprar, regalar, o ceder, ya que son individuales y propios por naturaleza como son la vida, la salud, la libertad, y la dignidad.  


Y existen 2 preceptos fundamentales en la vida, es decir una orden, un mandato o regla que nos indica que debemos hacer y cómo debemos comportarnos.


Así como 4 principios estrictos dentro de la conducta médica y bioética iniciando por la frase atribuida al filósofo griego  Hipócrates  padre de la medicina “Primum non nocere”  “Primero no dañar”,  en el juramento Hipocrático se atribuye la frase…”Me abstendré de hacer daño”…y posteriormente la popularizo el Médico Ingles Thomas Sydenham en el siglo XIX. Estos principios son: 


No maleficencia: No hacer daño


Beneficencia: Hacer el bien, buscar curar y aliviar 


Autonomía: Respeto y libertad del paciente para decidir sobre su cuerpo (Todo debe ser autorizado)


Justicia: Tratar a todos por igual, sin discriminar, repartiendo los recursos en forma equitativa.


Cuando hablo de que el tema de salud tiene múltiples vertientes, y que todas están llenas de necesidades y de intereses, me refiero a las enormes deficiencias observadas por quienes deben ser los gestores de proporcionar la cobertura correcta, completa y de manera inmediata de todos aquellos recursos que sean necesarios para brindar los elementos que ayuden a mejorar a cualquier persona, pues la vida misma en sí mismo tiene  un valor incalculable, y la palabra “NO”, simplemente  no se concibe como la respuesta, ya  que carga el peso de un profundo dolor pues está implícita la vida humana.





En los últimos días en casi todo el país, se han presentado manifestaciones del sector médico responsable ante las deficiencias y las carencias para el ejercicio adecuado de la vida profesional médica y paramédica, pues todas estas definitivamente afectan los resultados esperados, y los médicos no somos responsables de la evolución de un paciente ya que van inmersos muchos factores adyacentes que influyen en el deterioro o mejoría de los mismos, pero de lo que si somos total y absolutamente responsables es el hacer y cumplir con todos los lineamientos establecidos en las guías de prácticas clínicas, en lo descrito en la literatura universal de cada patología y dar pie y seguimiento a la correcta conducta médica y bioética para alcanzar la salud de las personas.


Y de aquí se genera el conflicto entre el interés de los médicos por ayudar a los pacientes, y las enormes deficiencias de gestión, autoritarismos y soberbia que claramente demuestra la suma de la gran ignorancia, y quizás con un poquito de poder mediático de algunas autoridades que deberían de ser los responsables de que estos beneficios se lleven a cabo. Y que dista mucho con este tipo de conductas tan irresponsables como las observadas por funcionarios incompetentes 


Pues solo deja de manifiesto ver el cobre a kilómetros, mostrando su real valía que en los últimos días según lo observado y gráficamente con imágenes y palabras que declaran un absoluto menosprecio por el valor de la vida humana y de todos sus requerimientos en pro de su su<bsistencia, el lenguaje corporal lleno de soberbia y rabia ante cuestionamientos simples y sencillos como el solo pedir con que trabajar, es imposible que un mecánico trabaje sin herramientas, un carpintero sin madera, entonces porque los médicos debemos trabajar sin recursos, sin insumos, sin consumibles, sin implantes, sin luz, sin agua, sin clima,  sin medidas sanitarias, sin medicamentos, pero en que cabeza caben estas respuestas, y con qué arrogancia llenarse la boca al  presentar amenazas sobre la posibilidad de afectaciones académicas, por solo pedir lo que por derecho se debe tener y no exigir, pues no son favores personales son necesidades implícitas para una vida humana en peligro.


Que demuestra esta “autoridad”, autoritarismo, ignorancia que no debe ser quien conduzca programas de tan alta responsabilidad, evidentemente hay pésimos manejos e intereses escondidos, donde se violan los principios de salud en el más amplio sentido, con la adquisición de materiales de mala calidad, baratos  y quizás contaminados pagándose a precios muy elevados, donde se ponen en riesgo no tan solo al paciente, sino también la seguridad de todos los trabajadores de la salud y su patrimonio laboral, dejando de ser espacios de salud sanos y seguros, quebrantando la libertad del ejercicio medico correcto, y tratando de obligar a los manejo limitados por la economía, sin tomar en cuenta que sale más caro estar enfermo que sano, y dejando al sector médico quien es el que da la cara a los pacientes en franca vulnerabilidad e indefensión, por la pérdida de la autonomía en la toma de decisiones médicas pero con toda la carga de responsabilidad, esto es lo mismo que ir a una guerra sin armas, exigiendo defender los espacios de salud con palos y piedras acaso no estamos en pleno siglo XXI.


Hay que ser muy cautos y observar si estas conductas no llevan un enorme trasfondo oculto, donde intereses insanos y sobornos estén matando la libertad del accionar médico, coaccionado la salud y quizás porque no pensarlo ante estas actitudes de que se trata de un dilema bioético ¿La elección de un bolsillo, o el bienestar de la salud y la libertad de todos los demás?    


Es un momento clave para las autoridades correspondientes, ya que deben hacer un profundo análisis y reflexión al respecto, y cuestionarse si se cuentan con los perfiles correctos, y las personas que sean capaces para la toma de decisiones tan importantes para un pueblo que lo único que busca y merece es contar con salud, con un estado físico y emocional benéfico, ya que el bienestar físico dará resultados en todas las demás actividades cotidianas del individuo, mente sana en cuerpo sano.





No soy quién para que desde este foro genere un exhorto a las autoridades competentes, pero si manifiesto en el uso de mi voz y mi derecho de expresión libre y crítica con pleno uso de mis razonamientos médicos con 30 años de experiencia en el medio,  consciente  que tengo la fortuna de expresar por este medio de comunicación lo que tantas voces quisieran gritar, pues la impotencia, el coraje y la angustia que se tiene ante la gravedad de un paciente, jamás y nunca se verá reflejada en una nota médica, esto es un razonamiento fundamentado en el firme compromiso interno  y moral de vida, que asumimos todos los médicos y paramédicos, todo el personal de salud  mujeres y hombres  ya que lo llevamos impregnados dentro de nuestro ADN.


Pero como siempre la mejor opinión es la de ustedes nuestros queridos lectores, espero hoy más que nunca su valiosa retroalimentación al  correo drmelf1968@gmail.com Entendiendo que quien salva una vida, salva a la humanidad (Talmud: Tratado de Sanedrín 37 a).